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¿Podremos viajar algún día en avión sin tener mala conciencia ecológica? El transporte aéreo también va a inclinarse por la propulsión eléctrica para reducir el impacto climático del avión, hasta ahora de muy mala fama medioambiental.

"Muchos dicen que debemos deshacernos del transporte aéreo porque nunca llegaremos a resolver las emisiones y el ruido. Pero éste es ya un enfoque superado" afirmó el ministro noruego de Transportes, Ketil Solvik-Olsen, en reciente rueda de prensa en Oslo sobre la aviación.

Noruega, mayor productor de hidrocarburos de Europa occidental, es también pionera en movilidad eléctrica: la ambición es que todas las nuevas matriculaciones sean de vehículos con emisión cero desde 2025, y ya hay un primer ferry eléctrico que navega desde 2015.

Tras la tierra y el agua, el reino nórdico mira ahora al cielo con la idea de electrificar todos los vuelos de corto alcance dentro de apenas 20 años.

"No me cabe la menor duda: en 2040, Noruega funcionará únicamente con electricidad" afirma Dag Falk-Petersen, jefe de Avinor, operador de los aeropuertos públicos del país.

¿Tesla de los aires? 

A escala global se considera que el transporte aéreo contribuye en un 5 por ciento al calentamiento del clima, a través de las emisiones de CO2 y otras sustancias.

Ese porcentaje puede aumentar fuertemente si no se hace nada, pues el número de pasajeros se duplicará de aquí a 2036 para llegar a 7,800 millones de viajeros, según proyecciones de la IATA.

Ante esta urgencia climática, la industria aérea se ha comprometido a reducir de mitad en 2050 sus emisiones de CO2 respecto al nivel de 2005.

De hecho, la electrificación empieza a seducir a las compañías aéreas.

El transportista regional Widerøe, que opera en el gran norte de Noruega, espera renovar así sus bimotores Dash 8 con aparatos de propulsión eléctrica de aquí a 2030.

"Si las compañías aéreas no se renuevan en este aspecto, habrá un nuevo Tesla que acabará ocupando su lugar" alega Falk-Petersen, aludiendo al fabricante estadounidense de coches eléctricos, que ha revolucionado la industria automotor tradicional.

Clima y negocios 

En asociación con Rolls-Royce y el alemán Siemens, el europeo Airbus trabaja su E-Fan X, un avión de prueba eléctrico híbrido que debe empezar a volar en 2020.

"Uno de los mayores desafíos es almacenar electricidad pero la tecnología de las baterías es probablemente la que más atrae a los inversores en el mundo. Eso va a progresar" explica a la AFP Glenn Llewellyn, director de Airbus Electrificacion.

Zunum Aero, patrocinado por el estadounidense Boeing, espera por su lado comercializar un avión eléctrico híbrido de 12 plazas a partir de 2022, y luego pasar a los aviones más grandes.

"El precio que buscamos es más o menos el mismo que el de los aviones de hoy, pero sus gastos de explotación serán mucho menores: 60 a 70 por ciento menos que un avión equivalente actualmente" afirma Matt Knapp, el fundador de esta empresa emergente.

Así, el paso a la electricidad promete ser positivo para los buenos negocios. Además, un statu quo puede acabar penalizando al transporte aéreo, que ya es el malo de la película ecológica y puede verse afectado por restricciones reglamentarias o tasas.

Este nuevo modo de operar generará además una clara reducción de las molestias sonoras, lo que permitiría a los aviones volar cerca de las ciudades, operar las 24 horas del día, y en pistas mas cortas gracias al menor tiempo de aceleración.

"Hay todavía muchos temas que resolver: las condiciones glaciales, los fuertes vientos...", admite Stein Nilsen, presidente de Widerøe. "Pero si lo conseguimos aquí en Noruega, seguro que este aparato podrá afrontar cualquier tipo de condiciones en cualquier parte del mundo".

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